La psicomotricidad es una disciplina que, basándose en una
concepción integral del sujeto, se ocupa de la interacción que se establece entre
el conocimiento, la emoción, el cuerpo, el movimiento y de su importancia para
el desarrollo de la persona, así como de su capacidad para expresarse y relacionarse
en el mundo que lo envuelve.
El psicomotricista es el profesional que se ocupa, mediante
los recursos específicos derivados de su formación, de abordar a la persona
desde la mediación corporal y el movimiento. Su intervención va dirigida tanto a
sujetos sanos como a quienes padecen cualquier tipo de trastornos y así sus áreas
de intervención serán tanto a nivel educativo como reeducativo o terapéutico.
La sala de psicomotricidad debe ser:
• Un lugar cálido a temperatura ambiente. Confortable.
• Un ambiente acogedor, que incite al movimiento y al juego.
• Decorado pero no recargado.
• Bien iluminado pero debe tener la posibilidad de aumentar
o disminuir la intensidad de la luz.
• Grande y con espacio para el movimiento de los niños/as.
• Sin obstáculos que impidan el movimiento libre y el desplazamiento
de todos.
Los niños a través de sus acciones corporales como jugar,
saltar, manipular objetos, etc. consiguen situarse en el mundo y adquieren
intuitivamente los aprendizajes necesarios para desarrollarse.
De esta forma lúdica y casi sin enterarse trabajan conceptos
relativos al espacio (arriba/abajo, delante/detrás,…), al tiempo (rapidez,
ritmo, duración,…), destrezas motrices necesarias para el equilibrio, la vista,
la relación entre otros niños, etc.
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